jueves, 5 de febrero de 2009

Escudo de Armas de Negrete


Escudo español dividido en cuarteles.

1º y 4º cuartel: sobre campo de gules dos torres de plata, simbolizando la noble sangre del Araucano y Español derramada en la Guerra de Arauco, junto a los Fuerte Españoles.

2º cuartel: sobre campo de plata un águila de sable que simboliza la altivez se mira y fiereza de sus habitantes.

3º cuartel: sobre campo de azur gavilla de oro que simboliza los carácteres Agrícolas de la comuna.

El escudo va timbrado por una corona en fuerte de oro de ocho torres de las cuales cuatro van a la vista.

Atractivos de Negrete


RIOS: Los ríos que rodean la comuna tienen gran atractivo. Son apacibles, limpios e invitan al descanso, además de ser aptos para la pesca deportiva.

Entre estos atractivos destaca el paraje y remanso que brinda el río Bureo en el sector denominado Balneario Miraflores y la laguna natural que forma, a los pies del cerro Marimán, en el río Biobío.

En todos estos ríos es posible la navegación en botes, incluso el turista puede disfrutar del servicio de boteros para surcar las cristalinas aguas de los ríos que cruzan por esta comuna.

CERRO MARIMÁN: Está ubicado al costado norponiente del pueblo de Negrete. En su cima y en su base habría existido un fuerte español durante la conquista, domina lo que se llama el vado de Negrete. Su existencia es origen de fabulosas leyendas y cuentos.

SECTOR COIGÜE: Como todas las estaciones de trenes aún conserva la muestra de su esplendoroso pasado. La estación, el puente ferroviario sobre el Biobío y la vía bajo nivel son parte de los lugares dignos de visitar. Además, el puente carretero ofrece una gran vista del río Biobío.

Negrete, con alma campesina


Si su ánimo es ir al encuentro del tradicional campo chileno, Negrete le depara acogedores lugares. La comuna tiene zonas dedicadas al descanso. No son bien dotadas como los balnearios más importantes de la provincia, pero la tranquilidad es su principal capital.

Tómese un gran descanso. Refrésquese y pasee en bote con su hermosa vista sobre el río Biobío. Tierras fértiles que hacen brotar largas extensiones de cultivos y frutales conforman el paisaje habitual.

Esta es una hermosa localidad dedicada a las actividades ligadas a la tierra. Su generoso suelo brinda tomates, repollos, arvejas, lechugas. También se acoge al recién llegado con sus cazuelas, pebres y pan amasado.

La comuna tiene su origen en el remoto 1551, año en que una expedición española, buscando la manera de cruzar el límite natural que le imponía el río Biobío, descubre el vado de Negrete, más o menos en el mismo lugar donde ahora está la localidad.

Ubicada a 35 kms al sur de Los Angeles, se accede a Negrete por la Ruta de la Madera. En sus 176.5 kms2 se asientan 8.347 personas. El 53% de su población vive repartida en el área rural.
La principal actividad económica de la comuna es la agricultura de la remolacha, leguminosas, cereales pero por eso no menos importante es la actividad ganadera y lechera.

Negrete, Centinela Española


El conquistador español penetró la Araucanía por Negrete, el cual lleva el nombre en memoria del capitán Juan de Negrete, que acompañaba a Pedro de Valdivia en su exploración al sur, bordeando el Biobío (“Fiu-Fiu”, por el cantar del pajarillo) por la ribera norte en dirección al este, en busca del ansiado oro o en la conquista de nuevas tierras.

La fundación de Concepción del Nuevo Extremo y la desembocadura del río Biobío fueron los puntos de referencia que se tomaron en cuenta para emprender el viaje y así buscar el lugar adecuado para cruzarlo. El río era profundo, fangoso y torrentoso pero lo encontraron – más al oriente – en el llamado Vado de Negrete, ubicado en la actual comuna de Negrete, en el mes de diciembre de 1551. La infraestructura caminera era inexistente, no habían caminos ni puentes, sólo huellas. Los aborígenes que allí habitaban eran los coyunches, gentes de las arenas, hombres primitivos, semi-salvajes, que andaban casi desnudos pero que fueron una encarnizada lucha a las huestes españolas para no permitirles la entrada.

El valle de Negrete presentaba un lugar privilegiado para los españoles.

Poseedor de cerro que sirvió de atalaya y punto de reunión de la Plana Mayor Española, permitió la planificación de las acciones a seguir y fue el lugar de descanso de las tropas. El conquistador español traía como emblemas la Cruz, que tipificaba el cristianismo, y la Espada, símbolo de la Dignidad de los Caballeros.

Durante el período de la Colonia, en Negrete se llevaron a cabo cuatro Parlamentos que eran Asambleas de Pacificación entre españoles y mapuches (“gentes de la tierra”). Estos se llevaron a efecto del 13 de febrero de 1726, el 4 de marzo de 1793 y el 3 de marzo de 1803.

El Parlamento más importante fue el desarrollado en 1793. Encabezado por don Ambrosio O’Higgins, duró tres días, juntándose más de mil 500 soldados y oficiales españoles y unos 2 mil 500 indicios, entre caciques, ancianos y mocetones.

Además, asistió el Intendente y el Obispo de Concepción. O’Higgins, que era el Gobernador del Reino de Chile, viajó en carruaje desde Santiago y permaneció una semana en Negrete – en las ramadas construidas para este evento- en los faldeos del cerro Negrete. Fue su último acto público en Chile puesto por después asumiría como Virrey de Perú.


Fuente: Guido Ríos S.

Negrete el Villorrio


Dadas las condiciones favorables que presentaba el lugar, nació un pequeño pueblo donde predominaron españoles que prefirieron arraigarse en esta aldea, que presentaba cosas muy favorables, como el Vado, puente natural, zona apta para el trabajo agrícola y comercial utilizada para el intercambio y trueque de alimentos y vestuarios.

En 1835 un terremoto azotó el pueblo. No hubo víctimas pero sí muchas casas destruidas. El pueblo de Negrete se reconstruyó en 1861 como villa y, con algunas calles, se le dio una pequeña simetría a las viviendas. Se retomó el comercio con más fuerza gracias a que la gente construyó balsas para atravesar los ríos Biobío, Duqueco y Bureo. El vado, a veces, fue imposible de atravesar por lo profundo y cenagoso.

Las familias de Negrete pasaron a constituir grupos y etnias de criollos las cuales dieron origen a los actuales habitantes, gracias a las mercedes de tierra otorgadas a los soldados dragoneantes que así lo solicitaron. No escapan los apellidos originales, como Riquelme, García. Padilla, Reyes, Betancourt, Betanzo, Gatica, Saavedra, de la Jara, Rodríguez, Arriagada, Salamanca, Muñoz, Rebolledo, Soto, Saldías, del Río, Hernández, Sánchez, Luengo, Salazar, Ruiz, Sanhueza, entre otros.
Don Joaquín Mardones Bissit, el primer alcalde constitucional y que dio la partida al municipio de Negrete como Ilustrísima Municipalidad el 15 de mayo de 1938, se encontró con un pueblo urbano, con calles sin alumbrado ni ordenamiento, con sus servicios públicos agrupados frente a la plaza.

La gente, en su mayoría, trabajaba en los fundos, donde figuraba “Miraflores”, “Los Huertos de Manzanas y Peras”, “Espiga de Oro”, “Estrella de Oro” (actual “Santa Rosa”), “Vaquería”, “La Hacienda de Negrete”, “Esperanza de Coigüe”, “Graneros”, “El Agro”. Etc. Los otros habitantes eran abasteros, comerciantes en tránsito, empleados y educadores de una escuela básica de preparatoria.

Los límites de la comuna llegaban hasta los ríos. De allí que las actuales empresas papeleras y de celulosa de Nacimiento pertenecieran a la comuna de Negrete pero, con la Reforma Administrativa del año 1975, se traspasaron a la comuna de Nacimiento.

Guido Ríos Sepúlveda

Negrete en el Tiempo


La comuna de Negrete está ubicada 35 kilómetros al sureste de la ciudad de Los Angeles, cabecera administrativa de la provincia de Biobío. Tiene una población superior a los 8 mil habitantes y una superficie de 175,5 kilómetros cuadrados, limitando al norte con el río Biobío (Los Angeles), al sur con el río Renaico (región de la Araucanía), al este con el río Bureo (Mulchén) y al oeste con una línea imaginaria aproximadamente a cuatro kilómetros del río Vergara (Nacimiento).

Asimismo, Negrete cuenta con un asentamiento poblacional permanente en la localidad de Coigüe, ubicada a siete kilómetros al oeste del pueblo de Negrete, conformada por 273 familias con un total de mil 365 habitantes. Coigüe es muy importante para la comuna de Negrete ya que es el núcleo de unión hacia las ciudades de Los Angeles, Nacimiento y Angol, lo que lo hace constituirse en paso obligado de la locomoción colectiva, particular y ferroviaria. De notable proyección industrial y turística, se desarrollan actividades empresariales en el ámbito forestal, haras para la crianza de caballos fina sangre y complejos turísticos de categoría internacional.

La comuna de Negrete fue un excelente “Polo de Desarrollo Económico”. De sus riberas fluviales salió el material pétreo y áridos que permitieron la construcción del Apostadero Naval y el molo de abrigo del puerto de Talcahuano, en cuyas faenas se trasladaron miles de metros cúbicos de material, movilizando abundante mano de obra para la explotación de este material lo que, a su vez, dio un fuerte auge al transporte ferroviario.

El ferrocarril se constituyó en el medio más importante de transporte de carga y de pasajeros, a través del ramal que unía Coigüe con Mulchén. Las estaciones de Coigüe y Negrete se convirtieron en verdaderos centros comerciales, siendo paseo obligado de la comunidad. Había un alto número de comerciantes que trasladaban sus productos agrícolas, cereales, lácteos (como el queso fresco), pavos, gallinas y otros. Desde Concepción y/o Talcahuano se traían pescados, mariscos, vestuario, diarios, revistas, medicamentos y enseres domésticos, los cuales se vendían en la misma estación ferroviaria.

En el sector agrícola, los campos de Negrete eran latifundios dedicados a la siembra de trigo, ganadería y huertos frutales de exportación.

Durante el Gobierno del Presidente de la República Eduardo Frei Montalva, 1964-1970, se dio inicio a la Reforma Agraria, cuyas medidas estaban destinadas a modificar en forma rápida y sustancial las características de la explotación agrícola, con el fin de corregir la desigualdad excesiva en la distribución.

Para ello, el Estado comenzó a expropiar, subdiviviendo las propiedades para hacer asentamientos de campesinos y dejando reservas a sus propietarios para, de esta forma, llegar a la propiedad mediana.

Esta experiencia produjo un cambio sustancial de los trabajadores agrícolas y continuó en el Gobierno de la Unidad Popular con el apoyo de créditos otorgados por el Banco del Estado y la asistencia de la Cora, cambiando a contar del año 1977 cuando se transformaron en parceleros (por medidas adoptadas por el Gobierno Militar) y en donde prontamente afloraron las necesidades ante la falta de capital, créditos y asistencia tecnológica para trabajar la tierra en aquellos en que no estaban preparados para asumir un trabajo en forma independiente.

Por otra parte, desapareció el ferrocarril agudizando aún más la situación ocupacional del pueblo que colapsó en 1982 con la Recesión Mundial, la cual afectó fuertemente a Chile.

Como paliativo, el gobierno de la época otorgó subsidios ocupacionales como el Programa de Empleo Mínimo (PEM) y los Programas Ocupacionales para Jefes de Hogar (Pojh).

Ante este escenario, la comuna de Negrete tocó fondo en la desocupación laboral, transformándose en un ‘pueblo fantasma’ con gente que deambulaba por las calles sin esperanza y con jóvenes sin perspectivas ni proyección de futuro.

Sin embargo, ahora sus autoridades y vecinos están empeñados en salir de esta situación y con el fuerte apoyo del Estado, se ha urbanizado la localidad, se han levantado escuelas y liceos y se proyecta el potencial del turismo rural.

Parlamentos de Negrete


Corría 1550 y Pedro de Valdivia recién había arribado hasta la zona de Penco y había fundado, tras derrotar a los indígenas en la batalla de Andalién, la ciudad de Concepción del Nuevo Extremo un 5 de octubre.

Las ansias de conquistan lo impulsan a continuar al sur, pero buscando otra senda para cruzar el río Biobío. Para esto, encomienda al capitán Juan de Negrete a que explore el cauce de este torrentoso y profundo río en dirección este. Esta misión la cumplió descubriendo, a comienzos de 1551, un vado que permitía el cruce de carretas y caballares, designándole el nombre de “Vado de Negrete”.

Este lugar fue ampliamente disputado puesto que quien ejercía soberanía sobre él tenía la posibilidad de cruzar este obstáculo natural sin obtener grandes bajas.

Los años que siguieron fueron de huidas, contraofensivas, de incursiones y de alzamientos que caracterizaron los duros y violentos años de los inicios del proceso de conquista en los territorios de la Alta Frontera con el río Biobío como silencioso testigo.

En este escenario, hacia 1640 se comenzaron a producir los primeros acercamientos que terminaron en una serie de parlamentos donde mapuches y españoles hacían las paces, aunque fuera sólo por algunos años.

El primero de ellos fue obra del gobernador Francisco López de Zúñiga, marqués de Bardes, conde de Pedrosa y caballero del hábito de Santiago, quien llegó a la frontera con afanes de hacer fortuna pero en forma pacífica.

Fue así que ofreció a la posibilidad de parlamentar. La fecha fue un 6 de enero de 1641 y el sitio escogido, según los historiadores, fueron los grandes llanos de Quilín que corresponderían a los que hoy es Negrete.

Españoles y Araucanos, con gran ceremonia y grandes discursos, enterraron las armas, intercambios obsequios y realizaron una gran fiesta, mientras se reconocían respeto mutuo y se aseguraban el término de los ataques.

Sin embargo, las intenciones rápidamente se comenzaron a diluir. Los españoles comenzaron a ocupar nuevamente La Araucanía que fue prontamente recuperada por los araucanos. Pero el siglo XVII fue pródigo en parlamentos aunque quienes concurrían no cumplían lo pactado.

Como sea, los parlamentos se comenzaron a realizar de manera habitual en los Llanos de Negrete, cerca del vado del mismo nombre. La época más apta eran los meses de noviembre y diciembre porque los caballos podían forrajear y porque su configuración, ponía a resguardo de cualquier ataque sorpresivo.
El primero fue el 23 de febrero de 1727 donde 171 ülmenes y 18 jefes mapuches respetables concurrieron a la cita, además de 78 capitanes y más de 2 mil guerreros que llegaron previo salvoconducto especial para cruzar el río.

Primeros ya estaban el gobernador, el obispo y numerosos funcionarios eclesiásticos.


Al alba, unos cañonazos señalaron la iniciación de la jornada. Las autoridades españoles estaban situadas en las ramadas del centro, rodeados de una formación en cuadros de tropas españolas. Fuera del cuadro estaban los araucanos. Los bastones de mando de los caciques se amarraron y al centro estaba el del gobernador.

Las machis mataron algunos corderos (hueques) y rociaron con su sangre ramas de canelo. Los caciques, por su parte, saludaban con un respetuoso mari-mari. Con su mano izquierda sobre los bastones, pronunciaron un uncapian (discurso) con palabras elegantes (cogay) en que después de una notoria pausa, alargaban la última vocal.

El capitán general Cano y Aponte habló enseguida, refiriéndose a la obediencia al rey, la necesidad de conocer la religión, cumplir las órdenes del gobernador, entre otros temas, todo lo cual era traducido por un intérprete.

Luego venía el reparto de sombreros, cintas, ropas, etc. y con una gran fiesta, dieron por concluido el 2° Parlamento de Negrete.
Este encuentro fue sometido al Rey por Cano y Aponte que, además, le propuso un Plan de Pacificación de Arauco. El Rey, por su parte, aprobó el Parlamento el 10 de diciembre de 1727.

Pero en 1769, los indígenas arrasaron las estancias de la zona del Laja con el fin de recoger las cosechas sin el control español. En esta época era gobernador interino de Concepción Juan Balmaceda y Censano quien designó a Francisco de Morales y Castejón para enfrentar esta situación.

Aunque pudo hacer frente a los indígenas gracias a la llegada del invierno, en la primavera de 1770 fue derrotado por los toquis Curiñancu y Taipalabquén.

Esto obligó a Morales y Castejón a negociar nuevamente en Negrete, dando paso al tercer Parlamento en ese sector, con las mismas características que los anteriores.